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Las quemaduras solares se producen en tu piel porque la radiación UVB lesiona las células epidérmicas. Puede ser un simple eritema o conllevar más gravedad: te explicamos los síntomas, los tipos o grados y cómo tratarlas.

QUEMADURAS SOLARES: SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO

Si te has quemado, seguramente lo notarás unas horas después. Lo peor es que, aun cuando desaparezcan las señales, el daño que ha sufrido tu piel permanece. Tu piel tiene memoria y acumula los efectos nocivos del sol. Las células van sumando daños y si acumulan demasiado, llegado el momento, pueden darse enfermedades de la piel. Y es que protegerte del sol y utilizar un fotoprotector puede ser vital para prevenir el envejecimiento, el cáncer de piel o melanomas.

Los síntomas que te dirán que tienes quemaduras solares son la piel roja y sensible, caliente al tacto; peladuras y ampollas. Cuando la quemadura es grave, podrás tener incluso fiebre o náuseas, entre otros.

El tratamiento de las quemaduras depende de donde se hayan producido y de su gravedad. Las quemaduras solares más leves y las escaldaduras menores generalmente pueden tratarse en casa. En este caso, se recomienda aplicar un tratamiento para después del sol que sea muy hidratante, cubriendo la zona con gran cantidad, hasta que desaparezca la sensación de dolor y las rojeces y no volver al exponerse al sol. De todas formas, pide siempre consejo en tu farmacia, te darán una solución adaptada a tu caso. Las quemaduras profundas o extendidas requieren atención médica inmediata.

Además de causar el envejecimiento prematuro de la piel, dolor y malestar, la consecuencia más grave puede ser el cáncer de piel. Si observas que aparece cualquier tipo de lesión en la piel (manchas, costras, etc.) o se producen cambios en las ya existentes (crecimiento, variaciones de color o forma, sangrado, picor), hay que acudir al dermatólogo.

Quemaduras solares: síntomas, tipos y tratamiento

TIPOS DE QUEMADURAS

Pueden ser de primer, segundo y tercer grado, y puedes tener más de un tipo de quemadura al mismo tiempo.

  • Las quemaduras de primer grado o superficiales afectan a la epidermis; es el caso de las quemaduras más leves del sol. Sientes dolor, la zona se enrojece e hincha.
  • Las quemaduras de segundo grado involucran la epidermis y parte de la capa de la dermis de la piel; hay ampollas y la zona está inflamada.
  • Las quemaduras de tercer grado destruyen la epidermis y dermis y pueden dañar el tejido subcutáneo, son de color blanco o carbonizado.
  • Las quemaduras de cuarto grado también dañan los huesos, los músculos y los tendones.

LA PREVENCIÓN, LA MEJOR SOLUCIÓN

No hay solución más eficaz ante las quemaduras que la prevención. Entre las medidas que te ayudarán a evitarlas, ten presente siempre:

  • Aplicar siempre, al menos media hora antes de la exposición solar, un fotoprotector con un SPF elevado (sobre todo, si se trata de las primeras exposiciones, no bajes de 50), sin olvidarte ninguna zona de la piel.
  • Reaplicar tu fotoprotector cada dos horas y después del baño.
  • Evitar las horas de máxima exposición (de 12 a 4 de la tarde).
  • Si tomas el sol, mejor paseando (ten en cuenta que el reflejo del agua y la arena puede intensificar los rayos solares).
  • Evitar exponer demasiado la piel. Usa ropa que te cubra el máximo, en la medida de lo posible, y acuérdate de coger sombrero y gafas de sol para salir.
  • Mantener una correcta hidratación, bebiendo al día 2 litros de agua e incorporando en tu dieta frutas ricas en agua, como el melón y la sandía.

Este verano, fotoprotégete. Acude a tu farmacia para escoger tu fotoprotector y mima tu piel siguiendo su consejo.

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